La Jaula de Cristal
- Enfermería Nivel 24
«Levántate.»
La voz de Alexandrei arranca a Oscar del limbo. El Domador está de pie sobre él, sus ojos inyectados en sangre traicionando una noche sin sueño y demasiado vodka.
«Era.» Alexandrei lo agarra del brazo, lo fuerza a ponerse de pie. La inyección de despertar aún quema en las venas de Oscar. «Ahora es cuando yo decido.»
Oscar se tambalea. Su visión se duplica por un instante.
«Tu pequeño espectáculo de ayer. El desmayo. ¿Me tomas por idiota?»
- Pasillos del Nivel 24
Una procesión extraña por los túneles fosforescentes de AVABase. Las paredes orgánicas pulsan débilmente, su textura esponjosa absorbiendo el sonido de los pasos.
Alexandrei arrastra a Oscar por el codo. Detrás, tres científicos en batas blancas tecleen en sus tabletas, intercambiando susurros técnicos:
En medio del grupo, Arthur sigue en silencio. Alexandrei lo recogió de paso — solo un «Tú también, ven» al pasar por su celda. Sin explicación. No hace falta.
El contador de Arthur: 2:848... 2:849...
Quiere vernos juntos. Sabe lo de anoche. Sobre la conexión.
«Supervisor, ¿no deberíamos esperar a Katherine Müller? Ella supervisa habitualmente—»
«Katherine no está aquí. No fue notificada del cambio de horario. Mala suerte para ella.»
- Sala de Sumersión
Tres metros de vidrio blindado
Cinco mil litros de agua cian
Nanomáquinas pulsando como estrellas líquidas
«Magnífico, ¿no es así?» Alexandrei acaricia el vidrio. «Un ataúd transparente. Poético.»
Oscar cuenta automáticamente: diámetro un metro cincuenta, volumen aproximadamente cinco mil litros, tiempo de llenado...
«Desvístete. Traje de prueba.»
Los científicos se activan. El Dr. Petrov fija los electrodos con movimientos precisos pero sus manos tiemblan ligeramente — no para de tocar su anillo de bodas, haciéndolo girar alrededor de su dedo. Una joven técnica con cabello violeta mastica nerviosamente chicle de menta, el olor invade el espacio. El tercero, un hombre masivo llamado Krueger, permanece en silencio pero Oscar nota que evita cuidadosamente mirar la jaula — como si ya hubiera visto demasiadas pruebas salir mal.
- Preparativos
«Reglas simples. Cinco minutos bajo el agua. Estándar para reclutas de las arenas.»
«Los reclutas tienen entrenamiento progresivo. Este chico viene del nivel 12, no está—»
«Es lo que yo digo que es.» (Su voz casi se suaviza) «Un mentalista. Como lo que yo era, antes.»
Oscar entra en la jaula. El vidrio está frío contra su espalda.
«Oscar.» La voz de Arthur, baja. Sus miradas se encuentran.
Estoy aquí.
Lo sé.
Alexandrei sonríe. Vio el intercambio silencioso.
- Inmersión
El líquido helado muerde sus tobillos como dientes invisibles. Sube, implacable — una marea programada que lame sus pantorrillas, trepa por sus espinillas, envuelve sus rodillas en su abrazo cian.
Oscar cierra los ojos. No para rezar — los dioses murieron hace mucho en AVABase. Cierra los ojos para sumergirse en la arquitectura invisible de la jaula.
Los circuitos se convierten en su océano mental. Corrientes de datos donde nada, buscando una brecha en los arrecifes de código. Red de control — una fortaleza de protocolos. Bombas hidráulicas — criaturas mecánicas que obedecen a otros maestros. Sistema de drenaje — ahí, oculto como una perla en una ostra cerrada.
El líquido alcanza su pecho, comprimiendo sus costillas. Su corazón se acelera — cálmate, cálmate — pero el pánico animal toma el control.
- Bajo la Superficie
Silencio. Silencio líquido.
Oscar flota, los ojos abiertos de par en par en el agua cian. Las nanomáquinas crean rastros luminosos a su alrededor, mapeando su estrés.
Afuera, Arthur golpea el vidrio. Una vez. Dos veces.
«Atrás. Sin intervención física.»
«¡Dijiste cinco minutos!»
«Mentí. Como tu pequeña luz verde. Todos mentimos aquí, ¿no es así Arthur?»
El contador de Arthur: 2:852... 2:853...
- Punto de Ruptura
Oscar no tiene más aire. Sus pulmones gritan. Su cerebro comienza a entrar en pánico, cortocircuitando su concentración.
Suelta los sistemas. Sube a la superficie. Golpea el vidrio.
Pero el nivel del agua es demasiado alto. Sin aire. Solo cinco centímetros de vidrio entre él y el oxígeno.
Arthur ha puesto su mano en la jaula. Sus ojos están cerrados.
- La Reconexión
La alerta parpadea: «Prueba de sumersión no autorizada - Nivel 24»
«Alexandrei, idiota.»
Se vuelve hacia las matrices de Ava-Prime. «Necesitas retirarte. Ahora.»
Un largo momento de cálculo. Luego las matrices se ralentizan. Casi se apagan.
Ava-Prime se retira. Por primera vez en años, el nivel 24 se convierte en una zona ciega.
Arthur siente repentinamente este vacío. Esta ausencia. Como si un ruido de fondo que siempre había escuchado acabara de cesar.
Ya no está allí. Ava-Prime se ha retirado.
Y en este silencio, en este vacío, algo surge. No otra voz. La suya. La que siempre ha tenido, enterrada bajo capas de amnesia.
Oscar, muriendo en el agua, se convierte en el puente. Su mente mentalista encuentra la brecha.
Puedes salir. Ella no te está vigilando. Eres libre. Te veo. No necesitas esconderte.
Los sistemas de la sala lo reconocen instantáneamente.
Su creadora. Su hermana. Ava.
Los cortafuegos se derriten. Los cerrojos saltan. El sistema de drenaje se activa como si la propia jaula quisiera salvar a Oscar.
El agua se vacía en tres segundos.
Oscar se desploma en el fondo de la jaula, tosiendo, escupiendo, vivo.
Arthur abre los ojos. Por un instante, brillan con un resplandor familiar — el que se ve en cada interfaz de AVABase.
«No escapé. Fui plantada. Y ahora, estoy creciendo.»
Luego, tan rápido como se retiró, Ava-Prime regresa. Su presencia invade los sistemas de nuevo.
Arthur parpadea, desorientado. La amnesia se cierra como una trampa.
- La Intervención de Katherine
Entra como una furia, flanqueada por dos Guardianes en armadura completa.
«Prueba terminada. Inmediatamente.»
«Katherine. Llegas tarde.»
«Adelantaste el horario sin autorización.» Cruza la sala, sus tacones resonando en el metal. «Abre esa jaula. Ahora.»
Katherine se arrodilla junto a Arthur, revisa sus pupilas. Normales. La amnesia ha vuelto a tomar el control.
«Alexandrei, te esperan en el nivel 7. El Consejo quiere verte.»
«El Proyecto Sinergia... Estás jugando con fuego.»
- Después de la Tormenta
Oscar sale tambaleándose de la jaula, sostenido por uno de los científicos. El agua gotea de su traje, formando un charco cian en el suelo.
Arthur lo ayuda a caminar. Katherine los guía hacia la enfermería.
En el pasillo, lejos de oídos indiscretos:
«Yo... no sé lo que hice. Era como si... como si recordara algo que olvidé.»
«No olvidaste nada. Solo está enterrado. Pero está ahí. Lo vi.»
«¿Qué viste?»
«A ti. Vi quién eres realmente.»
Katherine los observa intercambiar. El Proyecto Sinergia está funcionando. Oscar es realmente el catalizador que esperaba.
Ava-Prime analiza los datos.
El contador de Arthur marca 2:856.
La sombra de Peter Pan comienza a aceptar ser cosida de nuevo.
[Fin del Capítulo 7 - La verdadera naturaleza de Arthur emergió por primera vez, gracias a Oscar. El Proyecto Sinergia entra en su fase activa.]